La Historia de la Quiropráctica
LA HISTORIA DE LA QUIROPRÁCTICA
Adaptado de “Historia de la quiropráctica: manual básico”, preparado en nombre de la
Association for the History of Chiropractic
Si queremos comprender la filosofía de la quiropráctica, nos ayudará conocer cómo surgieron y se transformaron en el tiempo los conceptos que los doctors of chiropractic (DCs) valoran.
Las terapias manuales han sido utilizadas hace más de 5000 años.
Lo primero que sabemos sobre el arte de la manipulación es de los documentos chinos Kong Fou de 2700 AC.
Documentos griegos de 1500 AC nos muestran técnicas de manipulación para dolor dorsal.
Los gitanos siempre han sido conocidos por su poder de manipular.
En Asia y Egipto también había técnicas de manipulación vertebral.
Los indios de América del Norte, central y sur usaban técnicas de manipulación como parte integrada de su forma de curar.
Hipócrates, el gran filosofo y físico griego (460 AC) escribió más de 70 libros donde escribió que manipulación espinal era un tratamiento para varias enfermedades y habló sobre la fuerza innata del cuerpo de auto recuperación.
Pero vamos a hablar de la quiropráctica moderna.
La quiropráctica no apareció completamente desarrollada, sino que ha ido evolucionando durante más de un siglo.
La medicina heroica era la forma de práctica “ortodoxa” que más prevaleció en la primera mitad del siglo XIX. Defendida por el médico Benjamin Rush, la práctica heroica conllevaba la noción de que la dureza de los remedios del doctor debía estar en proporción a la gravedad de la enfermedad del paciente. Es decir, los pacientes más enfermos tenían el riesgo de la yatrogénesis (enfermedad causada por el tratamiento), ya que los maletines negros de los doctores estaban llenos de fuertes vomitivos y purgantes compuestos de alcohol, mercurio y otras toxinas, además del notorio bisturí del facultativo. Aunque la medicina heroica estaba en declive hacia 1850, siguió utilizándose durante el resto del siglo.
Contra este telón de fondo de la medicina heroica, las tradiciones Nativo-americanas y las terapias de remedios botánicos se hicieron más populares, y a principios del s. XIX se les unieron las dosis infinitesimales de la medicina homeopática (promovida por Samuel Hahnemann, médico alemán) y los métodos de curación magnética del médico Franz Anton Mesmer. La tesis doctoral de Mesmer en la Universidad de Viena en 1776 introdujo el “magnetismo animal” como una fuerza vital y transferible en los seres vivos. Los métodos magnéticos se importaron al Nuevo Mundo en los años 30 donde se hicieron tan populares como en Europa. Además, los conceptos y prácticas de curación magnética influenciarían a los fundadores de otras escuelas de salud alternativas, incluido Andrew Taylor Still, fundador de la osteopatía y D.D. Palmer, padre de la quiropráctica.
En el siglo XIX, la formación médica en los EE.UU. consistía en poco más que un aprendizaje con un médico en ejercicio, y quizás un semestre o dos en una de las muchas escuelas médicas privadas. Las excepciones a esta escasa formación, como las facultades de medicina en universidades eran pocas y distantes. Las innovaciones científicas importadas de Europa (Ej.: teoría de los gérmenes, vacunación, microscopio) y los avances quirúrgicos de los hermanos Mayo no ejercerían su influencia ampliamente sobre la medicina estadounidense hasta los últimos años del s. XIX.
La medicina política tenía mucho de lo que ser humilde, pero en cambio se comportó de forma bastante agresiva y arrogante hacia sus competidores.
En 1886, cuando Daniel David (“D.D.”) Palmer abrió su primera consulta como magnetista en Burlington, Iowa, la regulación de doctores era aún una novedad en Hawkeye State. Animado por la creencia de que tenía un exceso personal de energía magnética vital, ofrecía sus servicios a los muchos pacientes recelosos de la medicina ortodoxa. Como era la costumbre entonces, Palmer adoptó el título “Doctor,” y llevó su consulta preocupándose poco por la intromisión de sus competidores alopáticos.
Dr. Palmer era un hombre de fuertes convicciones y con una lengua irreprimiblemente afilada, y divulgó sus opiniones sobre los horrores y abominaciones de la medicina establecida en un folleto del tamaño de un periódico (sucesivamente conocido como The Educator, The Magnetic Cure, y después, The Chiropractic) que llegó a miles en Davenport y las comunidades de alrededor. D.D. Palmer atraía la controversia.
D.D. había decidido que la inflamación era la característica esencial de toda enfermedad. Con sus sensibles dedos, Palmer buscaba localizar la inflamación en sus pacientes. Su tratamiento magnético incluía aplicar el exceso de su energía magnética vital en la zona de la inflamación para enfriarla. Antes de 1895, D.D. había decidido que la causa de las inflamaciones, y por lo tanto de todas o la mayoría de las enfermedades, era el desplazamiento de las estructuras anatómicas.
A finales de 1895 o principios de 1896, las teorías de Palmer habían progresado aún más. Basándose en la premisa de que la inflamación sucedía cuando las estructuras anatómicas desplazadas rozaban entre sí, causando fricción y calor, buscaba recolocar manualmente las partes del cuerpo para prevenir la fricción y el desarrollo de tejido inflamado. El primer beneficiado de esta nueva estrategia fue un conserje del edificio donde Palmer dirigía su centro de 40 habitaciones. El paciente Harvey Lillard decía en el nº de enero de 1897 de The Chiropractic:
Fui sordo 17 años y esperaba seguir así, porque había ido a muchos doctores sin tener alivio.Había decidido hace tiempo no seguir más tratamientos de oído porque no me hacían ningún bien.
En enero, el Dr. Palmer me dijo que mi sordera venía de una lesión en mi columna. Eso era nuevo para mí; pero es verdad que me lesioné la espalda en la época en que me quedé sordo. El Dr. Palmer me trató la columna; en dos tratamientos podía oir bastante bien. Eso fue hace ocho meses. Sigo oyendo bien.
Harvey Lillard, 320 W. Eleventh St., Davenport, Iowa (Lillard, citado en Palmer, 1897).
En el verano de 1896 pidió y consiguió los estatutos para la Palmer School of Magnetic Cure, donde enseñaría su nuevo método. Con la ayuda de su amigo y paciente, el Reverendo Samuel Weed, D.D. adoptó términos griegos para formar la palabra “quiropráctica”, que significa práctica con las manos. Su escuela se conocía informalmente como la Palmer’s School of Chiropractic (PSC), y formó a varios estudiantes, algunos de ellos médicos y osteópatas. El joven Dr. B.J. Palmer, recién graduado de la institución de su padre se quedó para dirigir la Palmer School cuando DD lo dejó.
Las páginas del periódico de Palmer, The Chiropractor, se llenaron de retórica anti-medico. Y la continua diatriba de D.D. contra la alopatía y el uso de anuncios con testimonios provocaron a finales de 1905 su arresto por ejercer sin autorización. Juzgado, condenado y sentenciado en 1906 a 105 días en la cárcel de Scott County o a una multa de 350$, “el Viejo Quiro”, como el se llamaba, fue a la cárcel por principios, insistiendo que no estaba ejerciendo la medicina sino la quiropráctica. B.J. describió a su padre como un “Mártir de su Ciencia” en las páginas de The Chiropractor.
La base legal de su condena fue un artículo en la revista de su escuela en la que proclamaba que curaba enfermedades. El goteo de primeros casos se convertiría en un torrente, y hasta 1931 se estimaba que, en conjunto, los quiroprácticos habían sufrido 15.000 acusaciones, aunque probablemente no había más de 12.000 ejerciendo en esa época. Las acusaciones a quiroprácticos fueron cada vez más habituales, a menudo instigadas por los tribunales médicos del estado que estaban decididas a aplastar a todo el que desafiara su autoridad.
Desde 1913, cuando su padre murió, BJ fue el claro líder de la mayoría de la profesión quiropráctica. Dedicó mucho tiempo a construir medidas legales para defender a los muchos miles de quiroprácticos que eran arrestados por ejercer la medicina sin autorización.
B.J. y otros titulados de Palmer organizaron la Universal Chiropractors’ Association (UCA) en 1906 para dar servicios legales a los quiroprácticos arrestados.
Salió un libro que sugería que la filosofía y la práctica de los quiroprácticos eran “independientes y distintas” de cualquier otra profesión. El término “Filosofía” se hizo significativo para los quiroprácticos, y poco después la Palmer School empezó a dar el título de “Filósofo de la Quiropráctica” (Ph.C.).
Después de los años 30, una nueva generación de docentes de quiropráctica seguiría buscando estándares educacionales más altos y la acreditación reconocida por el gobierno federal para la acreditación del título D.C. .
Pero hasta el día de hoy, las luchas para ser incluidas en el sistema de salud siguen vivos.
Filed under: La Quiropráctica Veterinaria
